La sociedad, es algo que en toda la historia, a marcado de muchas maneras el estilo de vida de las personas…

El como hablar, como vestir, como opinar y hasta como comer son factores que pueden ayudar a la “educación” (no del tipo que no dan en las escuelas, si no del que los padres y los padres de los padres dictan…)

¿Por qué no puedo ir con gorra a la iglesia?, porque claro, a la sociedad “religiosa” no le gusta, porque a ellos les parece una falta de respeto, yo opino que si a lo que voy es a hablar con un ser omnipotente que se supone es misericordioso, no creo que le importe que lleve la cachucha que me regalaron por comprar un anticongelante…

Lo mismo pasa, en esas eternas comidas cuando eres adolescente donde todos tus familiares parecen observarte para que cometas un error y de eso agarrarse para estar chingue y chingue…
-corta la carne mas pequeña-,-enderézate-,-quítate la gorra (de nuevo)–comete todo-, entre muchas otras…

El problema aquí, es:
¿Quién es el ser “superior” que dice que está bien y que está mal?
A lo mejor a mi no me gusta que cortes los pedazos de carne pequeños, a lo mejor a mi no me gusta que la gente ande vestida por la calle…
Es lo mismo, no tienen porque juzgarme ni yo juzgarlos a ellos, es estúpido tratar de cambiar a alguien para que sea una oveja más en el rebaño de la sociedad…

¿Por qué el título?
Bueno, el título viene por lo siguiente:
Imagínense, que nuestro cuerpo es nuestra identidad y nuestro modo de ver el mundo, ahora imagínense que nuestro cuerpo contrae el VIH que en este caso llamaremos “sociedad”…
Cuando la “sociedad” entra a nuestro cuerpo, este comienza a bajar sus defensas, entonces ya que nuestro cuerpo esta totalmente dañado es momento de que llegue la gripe que en este caso llamaremos “religión” y luego llega la influenza porcina que en este caso llamaremos “personas educadas”, y entre los dos acaban con nuestro cuerpo..

Es lo mismo, la sociedad sirve, para que otras personas que dicen ser mejores que tu, derriben tú identidad y tú contraste del mundo hasta hacer que se parezca al suyo y vayas “contagiando” a tus hijos de generación en generación…

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