*Primero fue la industria ferrocarrilera la que dio empleo y sustento prácticamente a cada familia que habitaba en Aguascalientes a principios del siglo XX. Después llegaron la vid, los viñedos, los alambiques y la maquinaria para producir vinos de primera calidad a gran escala, que incluso eran exportados a gran parte del orbe.

La gente de Aguascalientes se sentía muy orgullosa de su industria vitivinícola, al grado de incorporar un racimo de uvas al escudo de armas de la entidad, justo debajo de la Patrona del estado, la Virgen de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes.

Los talleres del ferrocarril, que en su momento se convirtieron en los más importantes de la República, fueron transformados en el parque temático Tres Centurias, y los viñedos que anteriormente cubrían casi la totalidad de las tierras cultivables del estado, han quedado reducidos a unas cuantas hectáreas, sostenidas por algunos entusiastas que siguen produciendo vinos artesanales.

Así como el ferrocarril y la uva, la industria de los textiles, la confección y la maquila han comenzado a fenecer, a pesar de los intentos de la iniciativa privada y del gobierno para evitarlo.

Industria de tres generaciones

El auge de los textiles en Aguascalientes se dio a finales del siglo XX, cuando en 1980, en pleno gobierno de José López Portillo (1976-1982), las empresas de este giro daban sustento a uno de cada dos empleados en la entidad, con 50 mil trabajadores, que representaba 45% del total de registros que existían ante el Seguro Social. Esta cifra se ha reducido a 25%, con 23 mil empleados.

A pesar de esto, Alejandro Ayala Rodríguez, presidente en Aguascalientes de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CNIV), se ha convertido contra viento y marea en uno de los principales defensores de las otroras boyantes empresas del ramo.

Reconoce la estrepitosa caída que ha tenido este mercado en Aguascalientes, pero considera que aún se está a tiempo de rescatarlo y convertirlo en el “tren de salida” hacia una mejor economía.

“Esta ha sido una industria de tres generaciones, después del ferrocarril, fue la empresa más importante en Aguascalientes, lamentablemente no se planeó el futuro, prácticamente se dilapidó la bonanza que tuvimos, nos confiamos, creímos que siempre íbamos a tener el mismo empuje, pero muy tarde nos dimos cuenta de la realidad”.

Fue en la década de los años 90, durante la crisis económica de 1995, la apertura de las fronteras por el Tratado de Libre Comercio con América del Norte y la entrada de mercancías del oriente, cuando los empresarios textiles de Aguascalientes comenzaron a percatarse del tiempo perdido.

“Fue en cascada, la crisis, los préstamos en dólares, todo nos agarró de sorpresa, nos dieron hasta por debajo de la lengua, algunos pocos visionarios que se prepararon pudieron hacer frente a la debacle, pero la verdad fueron pocos”.

“Una mafia peor que el narco”

Luego del duro golpe que representó la caída del mercado para la industria textil hidrocálida, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido reconoce que la globalización, a la larga, ha traído beneficios, pero también ha dejado muchos dolores de cabeza, principalmente por los vicios generados por las “mafias”, como él las califica.

“La globalización es buena, pero trae muchos vicios, la corrupción en las aduanas, lo que permite una competencia desleal, el contrabando bronco”. Incluso, el líder empresarial considera como “peor” la mafia en las aduanas, que el mismo narcotráfico.

“Tenemos dos tipos de contrabando: el hormiga, que es aquel que traen las personas en sus maletas, y el contrabando bronco, que es aquel que corrompe, que paga, que mata, a ese lo tenemos identificado en la aduana de Manzanillo, por ahí entra todo tipo de mercancía. Hace un año despidieron a todos los agentes aduanales, pero aún así no sirvió de nada, todo sigue igual o peor”.

Ante esta situación, Alejandro Ayala, no ve con malos ojos la militarización de las aduanas. “Por supuesto que podría ser un arma de dos filos, pero ahorita debemos tener mano dura, creo que es un riesgo necesario que se debe correr. Durante la época de la Revolución, a los asaltantes en los caminos los capturaban y los fusilaban ahí mismo, debemos de meter en cintura a esos ladrones, que le están quitando el pan de la boca a miles, millones de mexicanos. No se vale”.

A pesar de esto, considera que podrían existir algunos mecanismos que generen cierto balance con los elementos del Ejército, como la existencia de un representante de la iniciativa privada en cada aduana y la vigilancia constante por parte del gobierno federal.

“El gobierno nos ha abandonado”

El diagnóstico del presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en Aguascalientes, Felipe González Ramírez, es simple y concreto: “El gobierno nos ha abandonado”.

Aunque reconoce que durante el auge de la industria no se prepararon para dejar de ser “simples maquiladores”, lo que ha provocado que otros “les coman el mandado”, también acusa directamente al actual gobierno, encabezado por el panista Luis Armando Reynoso Femat, de utilizar los recursos para “todo tipo de gastos superfluos, menos para las industrias que pueden generar empleos”.

“Esperamos que el cambio de gobierno sea aprovechado y que las nuevas autoridades con el priísta Carlos Lozano de la Torre vengan con verdaderas ganas de trabajar, porque actualmente se han dejado muchos proyectos importantes en el tintero”.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial refiere que quedó en el archivo un laboratorio de telas, el cual acabaría con el principal problema de los textileros al revisar la calidad de las telas que reciben. Tampoco se impulsó la investigación de nuevos productos vanguardistas que permita “catapultar la industria a nivel mundial”.

El proyecto de convertir a Aguascalientes en un verdadero centro de la moda, dijo, se ha quedado en el tintero, por impulsar otro tipo de planes que no han arrojado ningún tipo de resultados.

“Después de que la maquila comenzó a declinar, desde el pasado sexenio se impulsó el proyecto de generar marcas propias. Teníamos la calidad, teníamos los recursos y se comenzó a dar el cambio, actualmente tenemos 40 marcas propias y eso en verdad es muy poco, se deben generar más, ya que las que hay se venden muy bien”.

Felipe González Ramírez informó que del total de la producción textil, 40% actualmente es maquila y el resto se vende en el interior del territorio nacional o se exporta, sólo 10% se queda para distribuir en el mercado interno, lo que habla, explicó, de la vocación y la calidad que se tiene en Aguascalientes.*

(*Sacado de: http://www.eluniversal.com.mx/ *)

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