Sí, hoy era una tarde normal en mi ciudad…

Las personas compraban en las tiendas, los jóvenes enamorados demostraban su amor con caricias y besos mientras caminaban, nuestro gobernador disfrutaba de sus “vacaciones” en california…

Sí, era una típica tarde en mi típica ciudad…

Iba en el auto con dos de mis familiares, cuando de pronto escuchamos ese sonido, del que habíamos oído hablar en los periódicos y las conferencias de prensa…

Ráfagas…

De pronto una marabunta de personas corrió como si fuera una venta nocturna en Sears…

Rápidamente, nos bajamos y corrimos a refugiarnos en una tienda con puertas laminadas, al igual que la gran mayoría de las personas en pánico…

Nuestro auto quedo parado en plena calle como muchos otros, lo importante era sobrevivir…

Rápidamente, las personas con las que nos quedamos resguardados empiezan a realizar y recibir llamadas de familiares…

Pronto, cuando vimos que ya había pasado el pandemónium, salimos y vimos que ya estaban ahí los famosos policías
-¡oh! estamos salvados- exclamo una señora…

Y decidimos todos regresar a nuestros autos, pero ¡oh! sorpresa, otra de esas gloriosas ráfagas…

Volvimos a nuestras posiciones de guerra en lo que todo pasaba…

5 o 6 minutos después, todo paso y salimos, pero ¡oh! sorpresa (de nuevo)
Un camionero, de forma varonil y heroica dejo su camión tapando la calle…

Pronto lo quitaron, y utilizando algunas maniobras todos pudimos salir y huir lo mas rápido que pudimos…

Llegamos a nuestro hogar, y rápidamente encendimos el ordenador y buscamos el hecho en la página de Nayarit en línea, la cual solo nos dio el nombre de la única víctima…

El hecho ocurrió una cuadra a la derecha de donde nosotros estábamos…

Pero, lo importante de todo esto, no es cuantas victimas hubo, si capturaron a los delincuentes (que a propósito no lo hicieron), si Ney González Sánchez encendía su habano con un billete de dólar mientras veía la información del hecho…

Eso no importa, lo que importa aquí, es la zona y el día, el corazón de mi pequeña sociedad en sábado…

La impunidad es tan enorme que ya no importa la zona…

Si se propusieran hacer su ataque en la presidencia municipal, les aseguro que lo conseguirían…

¿Dónde esta el amor con el que íbamos a derrotar a los narcos, sr gobernador?

Yo tengo la respuesta de donde està ese amor, en la tinta de la pluma con la que escribirà su renuncia, ahí esta…

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